CARMEN DE BURGOS, LA VOZ QUE ROMPIÓ SILENCIOS

CARMEN DE BURGOS, “COLOMBINE”, LA VOZ QUE ROMPIÓ SILENCIOS

Carmen de Burgos nació en Almería en 1867 en el seno de una familia lo suficientemente pudiente como para darle una educación, en contra de los convencionalismos sociales de la época. Se casó muy joven y durante su matrimonio siguió formándose y empezó a participar en el periódico de su marido, Arturo Alvarez Bustos, que también regentaba una imprenta.

Fruto del matrimonio nacieron 4 hijos y sólo le sobrevivió su hija María.

Tras años de formación, consiguió una plaza de maestra en Guadalajara y en medio del escándalo, tras el fracaso de su matrimonio se separó de su marido. En su faceta de maestra se la vincula con el ideario de la Institución Libre de Enseñanza por sus novedosas actitudes pedagógicas.

A partir de aquí, Carmen de Burgos tuvo una vida fascinante, no exenta de polémica, siendo una mujer incansable: viajó, se formó, hizo periodismo, escribió y luchó por un mundo mejor.

Fue una escritora prolífica que abarcó diferentes géneros: ensayo, novela, cuentos cortos, libros de viajes, biografías, traducciones. Tuvo relación con todas las corrientes literarias del momento: naturalista a través de Blasco Ibáñez, con el modernismo y con el novecentismo.

Por citar algunos de sus libros: Los Inadaptados (1909), El honor de la familia (1911), Cartas sin destinatario (Bélgica, Holanda y Luxemburgo) (1912), El abogado (1915), Los usureros (1916), Ellas o Ellos y Ellos o Ellas (1916), El último contrabandista (1917), Puñal de claveles (1931), Quiero vivir mi vida (1931), Los endemoniados de Jaca (publicado después de su muerte).

Como curiosidad menciono que Puñal de claveles está basado en hechos reales, en el crimen de Níjar. Se caracteriza por la crítica social y por la visibilidad que da a las mujeres en la sociedad patriarcal. El propio Federico García Lorca se basó en esta novela y en este hecho para escribir Bodas de sangre.

Su actividad cultural también fue intensa: ampliación de estudios en el extranjero, viajes, conferencias, presidenta de múltiples asociaciones e incluso creó una tertulia literaria, “los miércoles de Colombine” que reunía, y a veces acogía, a jóvenes escritores. Aquí conoció a Ramón Gómez de la Serna, bastante más joven que ella y con el que mantuvo una relación amorosa. Hecho que también causó revuelo. Sin duda Carmen de Burgos era un espíritu libre de prejuicios y convenciones sociales. Una rara avis para la época que le tocó vivir.

También tuvo su protagonismo en el periodismo, actividad en la que fue pionera: la primera redactora y primera corresponsal de guerra. Empezó colaborando con varios periódicos como El Globo y después fue contratada por El Diario Universal donde tenía una columna. Escribía, entre otros muchos, con el pseudónimo de Colombine. También trabajó para El Heraldo y en 1909 fue corresponsal de este periódico en Melilla cubriendo la Guerra del norte de Marruecos. E incluso informó sobre la Primera Guerra Mundial.

Carmen de Burgos fue una mujer sin igual, rompió las normas sociales de su época y alcanzó un gran prestigio social en un momento en el que a la mujer se la consideraba que un ser invisible, inferior y sin derechos. Se relacionó con las figuras más importantes de la cultura como Romero de Torres, Pardo Bazán, Miguel de Unamuno o Pío Baroja. Fue recibida por los presidentes de varias naciones, condecorada por el Presidente de la República de Portugal e, incluso, obtuvo audiencia del Papa Pio X.

Mujer progresista y feminista, dos aspectos que marcaron su actividad cultural y periodística. En sus escritos y discursos destaca la importancia que da a la  educación de las mujeres como medio para alcanzar la igualdad y superar las limitaciones impuestas por los hombres. Luchó por los derechos civiles de la mujer, como el divorcio o el voto de la mujer y se involucró en múltiples asociaciones que llegaron a traspasar las fronteras. Por ejemplo, fue Presidenta de la Liga internacional de Mujeres Ibéricas e iberoamericanas en 1923. Pero su lucha no quedó aquí, sino que se dirigió también a múltiples campañas en defensa de la abolición de la pena de muerte, en defensa de la infancia y otras causas.

Como no pudo ser de otra manera, su arrolladora personalidad llegó a la masonería, Institución que tenía pendiente el tema de la igualdad. Ingresó en la masonería el dos de diciembre de 1931, como una más de la Logia Amor número 1 perteneciente a la Logia Mantua número 31, de la Federación de la Gran Logia Española.

Su último acto público fue una conferencia en la sede de los radicales socialistas de Madrid sobre la educación sexual. Me parece importante resaltar este hecho, porque Carmen de Burgos en 1932 se atrevió a dar una conferencia sobre educación sexual. Estamos en el año 2025, y desde 2019, en algunas Comunidades Autónomas está implantado el pin parental, que coarta la iniciativa de los centros educativos a la educación sexual. Dejo este dato para la reflexión

Murió en 1932.

Tras la Guerra Civil, con la llegada de la dictadura fascista de Franco, la obra de Carmen de Burgos, Colombine, fue absolutamente censurada, se incluyó en la lista de autores prohibidos y desapareció del espacio público. Desapareció tanto que a día de hoy, Carmen de Burgos no se estudia en los libros de texto y sigue siendo una gran desconocida para una gran parte de la población.

 Carmen de Burgos fue una mujer adelantada a su tiempo, cuyas contribuciones en el campo de la literatura, el periodismo y el feminismo siguen siendo fundamentales para comprender la historia de la igualdad de género en España. Su vida y su obra son testimonio de su valentía y compromiso con la lucha por los derechos de las mujeres, un legado que trasciende el tiempo y sigue siendo relevante en la actualidad.

Hace unos meses estuve en el Cementerio Civil de Madrid y tuve ocasión de visitar la tumba de Carmen de Burgos. Es una tumba que está un poco escondida, es discreta y diría que algo abandonada.

 Al otro lado del cementerio se encuentra la tumba de Almudena Grandes, mucho menos discreta y adornada con numerosas flores. Ambas fueron mujeres progresistas, compartieron una profunda pasión por la literatura, fueron prolíficas escritoras, tuvieron columnas periodísticas y lucharon por la igualdad. Su legado, marcado por la valentía y el compromiso, sigue vivo, recordándonos la importancia de continuar su lucha por un mundo más justo y equitativo.


Si queréis saber más.


La francmasonería no profesa ningún dogma y  trabaja en una permanente búsqueda de la verdad, por ello las disertaciones publicadas en esta web no deben ser interpretadas como el posicionamiento de la Logia Gea en los temas tratados, sino como la expresión de la opinión de uno de sus miembros con el objetivo de incitar a  la reflexión y al debate constructivo que nos permite cumplir con los deberes masónicos con un mejor conocimiento de causa.


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