LA MAGIA DE MIRAR: LA FOTOGRAFÍA COMO ARTE Y COMO DENUNCIA

LA MAGIA DE MIRAR: LA FOTOGRAFÍA COMO ARTE Y COMO DENUNCIA

Hoy es el Día Internacional de la Fotografía.

La fotografía ya no es aquel gran misterio que fue hace décadas, cuando algunos creían que, al hacerte una foto, te robaban el alma. Hoy, la mayoría tenemos documentados los grandes momentos de nuestra vida. Y más aún: desde que llevamos un dispositivo móvil con cámara a todas partes, el número de imágenes digitales, gratuitas, almacenadas, no impresas e incluso olvidadas ha aumentado exponencialmente. Es, sin duda, la democratización total de la fotografía.

Y aun así, incluso cuando prácticamente cualquiera puede hacer una foto en cualquier momento, a mí la fotografía me sigue pareciendo mágica. Porque, haciendo honor a lo que verdaderamente es, un arte, requiere de un diálogo entre dos partes: quien mira a través de la lente y aquello que aparece al otro lado. Por eso, por muchas imágenes que acumulemos en nuestros móviles, y por muy buena que sea la cámara que tengamos, no todos somos fotógrafos. No todos somos artistas de la mirada.

Dicho esto, quiero resaltar un aspecto esencial del arte en general, y de la fotografía en particular: su capacidad de denuncia. Soy una amante de las letras, pero reconozco que esa imagen que entra por la retina muchas veces vale más que mil palabras. La procesamos más rápido que el texto, y su impacto emocional suele ser inmediato. La imagen se transforma en sentimiento.

Creo que todos recordamos fotografías que nos marcaron, y el horror que provocaron en nosotros, en ningún caso lo hubieran provocado el más excelente de los artículos.

  • La niña y el buitre, de Kevin Carter
  • El hombre del tanque, en Tiananmén, de Jeff Widener
  • La niña quemada por napalm, de Nick Ut
  • La ejecución de Saigón, de Eddie Adams
  • La muerte de Aylan, de Nilüfer Demir
  • Los barcos de inmigrantes, de Darrin Zammit Lupi (Reuters)

Y hay muchas más. Imágenes que no solo capturan instantes, sino que documentan el horror, la injusticia, el sufrimiento, la resistencia. Fotografías que han puesto el foco donde muchos querían mirar hacia otro lado. Y que lo seguirán haciendo, porque el conocimiento de la historia no ha sido suficiente para evitar que volvamos a repetirla.

En un mundo saturado de imágenes, sigue siendo urgente entrenar la mirada. No para hacer más fotos, sino para mirar con intención, con profundidad, con empatía. Porque una buena fotografía no sólo muestra sino que interpela, cuestiona, remueve. Y cuando eso ocurre, la magia está completa.


La francmasonería no profesa ningún dogma y  trabaja en una permanente búsqueda de la verdad, por ello las disertaciones publicadas en esta web no deben ser interpretadas como el posicionamiento de la Logia Gea en los temas tratados, sino como la expresión de la opinión de uno de sus miembros con el objetivo de incitar a  la reflexión y al debate constructivo que nos permite cumplir con los deberes masónicos con un mejor conocimiento de causa.


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