¿TIENE SENTIDO LA LUZ MASÓNICA EN EL SIGLO XXI?

¿TIENE SENTIDO LA LUZ MASÓNICA EN EL SIGLO XXI?

Apenas hace unos días con el equinoccio vernal ha comenzado la primavera. Los días se irán haciendo poco a poco más largos, renacerá la vida y los campos se poblarán de verde. Tras el invierno ha regresado la luz y para los masones la luz tiene gran importancia. Este hecho sirve de excusa para cuestionarnos si la Masonería sigue teniendo sentido hoy en día.

¿Qué es la Luz? La Luz es el conocimiento, son las ideas. Dice   Roger Leveder (Segundo Gran Maestre de la Gran Logia Simbólica Española entre 1987 y 1993) que la "Luz es símbolo de nacimiento, es símbolo de claridad mental y de pensamiento, es la oposición a las Tinieblas, símbolo del mal y de la ignorancia; es, en definitiva, el gran símbolo de la Francmasonería, ya que define a la iluminación espiritual y moral que debe ser meta de cada Francmasón para alcanzar la «transmutación» convirtiendo la piedra bruta en piedra cúbica".

Cuando en un cómic se quiere simbolizar que alguien ha tenido una idea es habitual emplear el símbolo de una bombilla, y esto es así porque el símbolo de la Luz es universal. ¿Tiene sentido en la sociedad actual la Luz Masónica? Es cierto que el conocimiento está al alcance de todos de una manera que nunca lo ha estado antes: todo está al alcance de todo el mundo a cualquier hora del día, pero lo está de una manera bruta, sin ordenar. Igual que en el tango de Discépolo, en internet, es lo mismo un burro que un gran profesor. Pero la respuesta a la pregunta debe ser que sin duda alguna: el saber que se adquiere en la Masonería sigue siendo necesario.

El conocimiento más importante es el que enseña a ser crítico, a dudar, a escuchar a los otros siempre con respeto y también con cierta sana desconfianza. En la educación actual, en cualquier nivel, del jardín de infancia a la universidad, no se presta la necesaria atención para formar a ciudadanos críticos.

La enseñanza que proveía la masonería hace cien o doscientos años debía ser algo tremendamente revolucionario. Actualmente se consagra en la constitución de cualquier estado que quiera llamarse democrático el principio de la libertad de pensamiento, en la nuestra en su artículo 20, pero hasta el nacimiento de las democracias liberales, los súbditos, en el supuesto caso de que quisieran discurrir alguna idea, debían pensar lo que mandaba el príncipe, con consecuencias muy graves si exteriorizaban una opinión que se apartara de ello. Por eso es normal que se viera con cierta desconfianza lo que hacían aquellos individuos con raros delantales en sus templos cerrados y sus ritos extravagantes.

Lamentablemente, hoy en día sigue siendo revolucionaria la Luz Masónica: en un mundo polarizado, las grietas ideológicas se han profundizado, dividiendo a la sociedad en dos extremos opuestos. Las personas, desprovistas de un sentido crítico sólido, se aferran a los mensajes que lanzan las redes sociales sin cuestionarlas, alimentando la discordia y el antagonismo. La falta de reflexión objetiva ha llevado a una emotividad desbordante, donde las opiniones se basan más en la emoción que en la razón. En este paisaje social, la capacidad de apreciar la diversidad de perspectivas se ha desvanecido, dando paso a un ambiente enrarecido.


Roger Leveder, La Masonería vista por dentro; Donostia-San Sebastián; Ed. Hiria, 2004.

https://datos.bne.es/edicion/bimo0002045622.html

 


La francmasonería no profesa ningún dogma y trabaja en una permanente búsqueda de la verdad, por ello las disertaciones publicadas en esta web no deben ser interpretadas como el posicionamiento de la Logia Gea en los temas tratados, sino como la expresión de la opinión de uno de sus miembros con el objetivo de incitar a la reflexión y al debate constructivo que nos permite cumplir con los deberes masónicos con un mejor conocimiento de causa.


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